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Encuentra tu tipo de entrenamiento

Cuantas veces se ha oído… Lo que a uno le puede ir muy bien a otro le puede llegar a ir mal, hablamos de rutinas. Nunca hay una rutina que sea 100% efectiva para dos personas diferentes aunque ambas tengan los mismos objetivos. A una persona un entrenamiento le puede ir bastante bien para sus objetivos, pongamos como ejemplo que consigue una efectividad de un 85% y la otra persona que consiga un 60%, ambos creerán que tienen la rutina perfecta, ya que verán cierta progresión en sus marcas.

Lo ideal sería encontrar una rutina que se ajuste al 100% de efectividad, lo cual es casi imposible, pero en tema de rutinas “sí que hay que intentar rizar el rizo” y más si no podemos conocer el porcentaje de efectividad. Por ello, cuando más se acerque la teórica efectividad al máximo, mejores resultados proporcionará y más rápido se avanzará en el tiempo cara a nuestros objetivos.

Podemos probar una rutina a ver cómo nos va, si hay resultados podemos realizar algunos cambios para observar si vamos más hacia delante o retrocedemos, si los cambios no dan resultados podemos modificar otros parámetros de entrenamiento (como intensidad, tipo de ejercicios, volumen total de entrenamiento, tipo de rutina, etc…) hasta observar qué parámetros son los más adecuados para nuestros objetivos.

Reconozco que no es nada fácil dar con las teclas más efectivas, pero hay dos consejos que os pueden ayudar a ser más eficientes aunque la rutina no sea la perfecta, siempre que se cumplan los otros dos pilares clave (suficiente descanso y una correcta alimentación):

1.- Aprende a leer tu cuerpo.

Intenta leer como te encuentras en cada entrenamiento, tus sensaciones. Ni se puede terminar un entrenamiento con la sensación de no haber entrenado lo suficiente, ni se puede  concluir un entrenamiento terminando completamente destrozado, ninguno de los dos te dará un buen resultado en cuanto a progresión ese día, aunque creas lo contrario o lo parezca.

Nunca sigas al pie de la letra una rutina si no tienes las suficientes energías o si por el contrario ese día puedes hacer algo más de ejercicio. No todos los días son iguales para tu cuerpo y por lo tanto deberás compensar días de menos trabajo con días donde te sientes con más energía.

2.- Modifica continuamente tu rutina.

Si alguien tiene la rutina perfecta y observa como continuamente su progreso escala nuevas marcas, pronto dejará de progresar. El cuerpo se adapta hacia aquellas circunstancias que se le demandan y termina acostumbrándose a un cierto nivel de movimiento-esfuerzo limitando cada vez más los resultados vía neuronal.

Al cuerpo hay que sorprenderlo continuamente, no hay que dejar que se acostumbre a una determinada rutina. Cambia o modifica tu rutina como máximo cada seis semanas, modificando ejercicios y series a realizar.

Mi consejo personal y lo ideal es, variar el volumen de entrenamiento a diario dentro de una misma rutina si esta no tiene variaciones de ejercicios. Es decir, se trata de que existan días con un total de más peso levantado y otros con menos, pueden ir escalonados, en forma de “V” o de cualquier otra forma. Se trata que el cuerpo sea sorprendido en cada entrenamiento y no dejar que coja ningún tipo de acomodo a lo que hacemos.

Cuando alguien aprende a jugar con todos estos factores y es capaz de reconocer sus sensaciones después de realizar un entrenamiento, se convierte en una persona que es capaz de progresar más rápido y alcanzar antes sus objetivos.

Un cordial saludo y buen entrenamiento.

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